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23 May 2020

Al abrir una nuez, es fácil percatarse de que su fruto imita perfectamente la forma del cerebro humano. Esta circunstancia curiosa ha llevado a la gente a pensar desde hace siglos que comer nueces estimula el desarrollo intelectual. Pero, ¿es realmente así?

Ya los antiguos griegos llamaban a las nueces karyon, lo que significa cabeza, por su similitud obvia a esta parte del cuerpo. El médico suizo medieval Paracelso solía decir que la nuez era la figura perfecta del cerebro.

En nuestros días, este fruto seco ha sido estudiado repetidamente para encontrar propiedades beneficiosas múltiples, una de ellas, su efecto positivo en el cerebro.

Buenas para el intelecto

Estudios en animales y en tubos de ensayo descubrieron que los nutrientes de las nueces, incluyendo la grasa poliinsaturada, los polifenoles y la vitamina E, pueden ayudar a reducir el daño oxidativo y la inflamación en el cerebro.

En un estudio de 10 meses de duración sobre la enfermedad de Alzheimer, los ratones alimentados con nueces en cantidades equivalentes a 28-45 gramos diarios para los humanos tuvieron mejoras significativas en las habilidades del aprendizaje, la memoria y la reducción de la ansiedad, en comparación con un grupo de control sin nueces.

Estudios de observación en adultos mayores han vinculado el consumo de nueces con una mejor función cerebral, incluida una mayor velocidad de pensamiento, más flexibilidad mental y mejor memoria.

Y aún mejores para el corazón 

El consumo frecuente de frutos secos se ha asociado con una reducción de los factores de riesgo cardiovascular, como la dislipidemia, la diabetes de tipo 2 y el síndrome metabólico, así como con un menor riesgo de enfermedades coronarias. 

Estas conclusiones se confirmaron mediante un ensayo aleatorio realizado en una población mediterránea de alto riesgo cardiovascular, conocido como PREDIMED (prevención con dieta mediterránea). Los participantes asignados al azar a una dieta mediterránea complementada con una mezcla de nueces mostraron una reducción del 28% en la incidencia de eventos cardiovasculares importantes después de unos cinco años de seguimiento. 

"Las nueces son ricas en otras vitaminas, minerales y antioxidantes. Muchos estudios científicos, incluyendo estudios observacionales y de intervención, han demostrado que consumir nueces, y también otros frutos secos, puede ayudar a prevenir enfermedades del corazón a través de mecanismos como la mejora del perfil lipídico —como el colesterol— y por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias", dice la doctora Marta Guasch Ferré, una de las autoras de este estudio.

(Sputnik)

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