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22/octubre/2012
La práctica ancestral se enfrenta a otros remedios curativos como la homeopatía, acupuntura y naturismo.
"Natural no significa necesariamente seguro", indica la Organización Mundial de la Salud (OMS) al promover el buen uso de medicinas alternativas, pero en Yucatán están en riesgo de desaparecer curanderos, hierbateros, espiritistas, sobadores y parteras, que por años se han encargado de la salud de miles de habitantes.
De acuerdo con el profesor e investigador de la Unidad de Ciencias Sociales de la Uady, Miguel Güémez Pineda, la medicina tradicional está en franca decadencia al disminuir el número de personas que recurren a ella, no obstante que sigue cimentada en las poblaciones rurales.
La medicina tradicional se enfrenta a la llegada de la llamada medicina alternativa, homeopatía, acupuntura, naturismo, grupos de autoayuda, medicina New Age (reiky, aromaterapia, cromoterapia, tai-chi, yoga, etc.), espiritualismo, y hasta misas de sanación, todo con la función de mejorar la salud.
Los médicos tradicionales basan sus conocimientos heredados de sus ancestros, sobre todo, se necesita saber muy bien el uso de plantas medicinales, que en la entidad abundan, especialmente en las zonas del sur y oriente, donde mayormente se concentran los J'men (curanderos). Sin embargo, son pocos los descendientes de estos hombres que desean seguir la tradición, ya que la modernidad ha ganado terreno entre la juventud.
En el caso de las parteras, que son más de 700 en el estado, son las únicas especialistas de la medicina tradicional que han sido convocadas por los servicios oficiales de Salud para participar en cursos de capacitación con esquemas biomédicos. Pero sus hijas o conocidas no quieren continuar con la tradición, ya que existe el temor de que si algo ocurre mal con la parturienta o el bebé, sean denunciadas, como ha ocurrido. Misma situación enfrentan sobadores, hueseros y yerbateros.
El especialista comentó que también existe un grupo mínimo de personas que se dedica a las curaciones de mordeduras de culebras, sobre todo en Tzucacab.
A la par con la medicina tradicional, la Organización Mundial de la Salud elaboró guías para que las autoridades sanitarias desarrollen normas para minimizar los problemas derivados de los remedios herbales, las técnicas orientales o ciertos productos tradicionales.
La institución considera que el mal uso de estos remedios supone "una amenaza sanitaria global", por lo que ha abogado por una regulación más estricta.
Entre los problemas más frecuentes que pueden aparecer destacan la contaminación de remedios herbales con metales pesados, casos de parálisis derivados de manipulaciones llevadas a cabo por personal no calificado y sobre todo, las reacciones adversas provocadas al combinarlos con otros fármacos prescritos.
Sin embargo, su creciente popularidad y la falta de control médico hacen temer que muchos consumidores no consulten el uso de estos productos con sus médicos, provocando situaciones de peligro para su salud.
Entre las recomendaciones de las autoridades destacan: aportar a los consumidores suficiente información sobre la seguridad y eficacia de estos productos, establecer canales de comunicación que permitan denunciar las reacciones adversas, organizar campañas informativas, asegurar la cualificación de los profesionales que ejerzan estas prácticas y promover la interacción con la medicina convencional.
Efectiva
La aplicación de la medicina tradicional está en riesgo de desaparecer porque cada día tiene menos uso, disminuye el número de practicantes y hay limitantes para desarrollar el potencial de las plantas medicinales.
El doctor Hernán García Ramírez, subdirector de Sistemas Complementarios de Atención de la Secretaría de Salud, destacó que la medicina tradicional es muy efectiva entre los indígenas y la comparó con el sistema de salud de China, donde la medicina natural tiene un excepcional desarrollo y sólo usan la occidental como complemento.
"Los masajes que aplican las comadronas a las embarazadas y para disminuir el dolor de cabeza son efectivos y restauradores de la salud", dijo el doctor durante su participación en la conferencia "Medicina indígena en el área maya".
Mágicos remedios
La Península de Yucatán cuenta con la mayor conservación de comunidades indígenas mayas en México. Las prácticas de técnicas naturales de curación están muy arraigadas y algunas de las plantas que se utilizan para el alivio de males populares son:
Anginas: Fenogreco, abedul, alfilerillo, caléndula, bistorta, gordolobo, malvavisco.
Antidiarréicas: Agracejo, capulín, consuelda, crameria, tabaquillo, cúrcuma, gordolobo, cubeba, sangre de Drago.
Bronquitis: Borraja, anacahuite, eucalipto, sinicuiche, yerba dulce, liquen, tusilago, fenogreco.
Cálculos: Charrasquilla, gobernadora, abedul, alcachofa, cilantrillo, hierba del sapo.
Diabetes: Cuajilote, damiana, tronadora, matarique, eucalipto, higuera, guareque, centaura.
Empacho: Cuajilote, ipecacuana, lechuga.
Cambiante
El arraigo de la medicina tradicional en Yucatán ha ido cambiando con el paso de los años a causa de la llegada de otras alternativas curativas.
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