| En Playa del Carmen el subempleo una forma de salir adelante |
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El subempleo es una opción para algunos mexicanos que tratan de subsanar su economía, debido a que el trabajo formal en algunas ocasiones no les es redituable o no se les permite laborar porque no son "productivos". En Playa del Carmen, la cifra de desempleo que se reportó en el mes de septiembre fue del 5.2%, según la información proporcionada por el delegado estatal de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STyPS), Rogelio Márquez Valdivia. El escaparate es el subempleo. Esta forma de emplearse también puede ser confundida con los ambulantes, pero la diferencia es que no están afiliados a un sindicato y no pagan una cuota para poder vender en la vía pública. Una de las personas que ha buscado esta forma de trabajo es Manuela Tobías Ricalde, quien relató que desde hace 10 años ha buscado la forma de subsistir debido a que dejó de laborar como encargada de cocina en el Super AKI, porque le detectaron un tumor en la cabeza y "no podía ser productiva" debido a que tenía que cuidarse. Ahora la señora vende tamales por encargo a 10 pesos la pieza y a veces obtiene 200 ó 400 pesos al día, cantidad por encima del salario mínimo que es de 59.08 pesos. Aunque para Manuela no es fácil, vive en la incertidumbre, pues en ocasiones logra una buena ganancia y hay días que no. En días de fiesta, ella sale en un triciclo, la acompaña su sobrino de 16 años de edad: "Cuando hay ferias salgo a vender marquesitas, pago mi cuota para ese día y me instalo, porque tengo que juntar para pagar mi tratamiento médico, no hay de otra", expresó. Otro de los que optan por comercializar sus productos como una alternativa viable, es Julio César Mendoza, de 38 años de edad, quien sale a las calles a ofrecer saborines y así juntar para el gasto diario. Contó que ahora realiza esta actividad debido a que su calidad de vida era precaria, como chofer del transporte turístico. "Mi salud se deterioró, no tenía mucho tiempo para mí, para compartir con mi familia", recordó. Ahora maneja su tiempo, le dedica de tres a cuatro horas a la elaboración de los saborines y otros tres a la venta, al día prepara en total 120, de los cuales obtiene un promedio de 200 a 300 pesos diarios. Afirmó que hay días en los que desea retornar a su antiguo empleo, porque vivir en la incertidumbre no le gusta, eso de no saber si va a ganarse el sustento diario le incomoda y luego recuerda que es mejor tener una calidad de vida, porque en los trabajos establecidos la prioridad no es el empleado, ni sus logros, es la productividad y la utilidad lo que interesa. A diferencia de los dos vendedores, para el payaso "Kacha Kua" el mundo laboral le es indiferente porque no está tabulado que el arte de hacer reír tenga un salario establecido. Su nombre de pila es Roger Armando Cabrera, de 47 años de edad, es padre soltero, tiene tres hijos. Él se alista a temprana hora, a las 9 horas, ya está subiéndose al camión urbano para sacar para el "salbute de cada día" y hacer lo que más le gusta presentar parte de su show. "Una noche, una inspiración y una canción, me cambió la vida. Yo era alcohólico y el arte de hacer reír me ha sacado adelante", destacó. Por último, aseveró que el mundo laboral está reñido, son pocas las personas que se atreven a dar el paso de independizarse y generar sus propios empleos, el problema es que gran parte de la población se dedica a lo mismo.
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