| En Bacalar satisfacen sus tardes de ocio dando muerte a sus enemigos |
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Desde las siete horas abre el cibercafé del centro, un establecimiento sin rotulación ubicado a un lado del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF). Poco a poco llegan los estudiantes, las tareas pueden esperar y hasta las clases también, pero Halo 2, Unreal 3 o Crysis 2, son tanto los títulos de moda en cuanto a videojuegos, como la prioridad de muchos estudiantes. No es sino hasta las 11 horas cuando el lugar se llena. Las seis computadoras instaladas específicamente para videojuegos se abarrotan con niños de ocho a 15 años que se gritan entre ellos: "Ya me mataste wey", "vas a valer ver...", "deja de andar cazando, juega bien". El negocio es lucrativo. El uso de las computadoras genera tres empleos y una ganancia de 10 pesos por hora. Difícilmente se puede ver una máquina desocupada, es decir, que diario los usuarios gastan 960 pesos en jugar, aunado a las otras máquinas usadas para navegar por internet, el ingreso supera los dos mil pesos. Pero tener un negocio así requiere una inversión considerable. "Son equipos costosos, tan sólo la tarjeta de video cuesta tres mil 500 pesos", explica Edwin Alfredo Chan Ek, de 25 años, que atiende el negocio por las mañanas. Un equipo completo supera los 15 mil pesos, por lo que las seis computadoras representan una inversión de casi 100 mil pesos, además del equipo sólo para navegación de internet. En Bacalar sólo hay dos lugares que dan el servicio de videojuegos por computadora, pero "el otro está lejos y en realidad no es competencia". Otros juegos dedicados a las carreras de automóviles, estrategia y fútbol, están instalados en las computadoras, pero "a nadie le gusta, les gustan los juegos de violencia, en el que tengan que matar algo", la denominación de estos juegos es: shooters o "juegos de disparos". "No hablamos de una computadora normal, tiene un procesador AMD Phenom de tres núcleos a 2.8 gigahertz, cuatro gigabytes en RAM y la tarjeta de video de un gigabyte", explica con cierto aire de orgullo Chan Ek. Los equipos tienen que conservarse en ambientes frescos, por lo que tienen aire acondicionado. Por las mañanas aproximadamente 15 personas llegan a jugar, y otros 20 o 30 llegan para otros servicios, pero esas 15 personas consumen de manera regular el servicio: "algunos se quedan dos o tres horas". Uno de ellos es Jesús Gaspar Alcocer Coba, de 12 años, que va todos los días de la semana a jugar Halo 2, al menos una hora completa. "Tenía taller de informática, pero no fui porque no sirven las computadoras. Éste es mi taller de informática". Los videojuegos del local son descargados ilegalmente de internet, el costo de los videojuegos legales varía entre 400 pesos y mil pesos, y muchos de ellos sólo pueden ser instalados en una sola máquina, por lo que estar actualizado en videojuegos tiene que involucrar descargas ilegales para que "sí sea negocio", comenta Chan Ek. El negocio ha prosperado tanto desde que fue creado, hace un año, que se van a ampliar para tener ocho computadoras para videojuegos y de 10 a 20 computadoras para navegar por internet. "Algunos son muy viciosos", explica el encargado, haciendo referencia a aquellos que se pasan todo el día en internet o los que se esperan hasta media hora para ocupar una máquina. Los más grandes, de bachillerato y trabajadores, llegan por la tarde en el horario de 15 a 23 horas, aproximadamente 20 jugadores asiduos, más 40 personas que usan el servicio de internet, pues cuando no tengo nada que hacer paso el tiempo y es una forma como de competencia, ver que tienes buena puntería o reflejos", explica Emanuel Vega Piña, de 26 años, mientras mata algunos mercenarios enemigos. Alfredo Irak Espinoza entra en el cibercafé, tiene 15 años y ha jugado desde los 10, las máquinas están ocupadas, tenía el plan de jugar Unreal por lo menos una hora, no le queda más remedio que esperar.
"¿Por qué no te vas a la laguna?", se le pregunta. "No, me gusta jugar en la computadora, la laguna no tiene mucho chiste", justifica.
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