| En Cancún, empezó a los 13 años en el trabajo de carpitentería |
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Felipe Rivera Torres, de 58 años, comenzó a trabajar de aplicador de barniz y carpintero desde los 13 años. Todo lo hizo por tener un par de zapatos, pero luego dejó los estudios para poder ayudar en casa económicamente. Actualmente, es dueño de su carpintería y sigue ejerciendo con esmero el oficio que aprendió por necesidad. Inició en el Distrito Federal, trabajó incluso como restaurador de algunos lugares donde se llevarían a cabo los juegos olímpicos de 1968, viviendo la fiesta deportiva y el movimiento estudiantil. "Me dieron la oportunidad de aprender en un taller en el Distrito Federal. Primero aprendí a usar la cinta métrica y a saber que los milímetros son fundamentales para un trabajo bien hecho. Aprendí a usar el metro, la escuadra, pero sobre todo a dominar el serrucho, que es una de las herramientas que hay que controlar y evitar cortes chuecos", relató. Algunos de los muebles que Rivera Torres ha creado son desde una cruz de madera del tamaño de una falange del dedo meñique hasta toda una tienda donde venden recuerdos para los turistas en Cancún. Cuando llegó a Cancún trabajó para hoteles pioneros, también ha trabajado en la reparación y mantenimiento de puertas y ampliaciones como las que tuvo el hotel Moon Palace. "Recuerdo que en Chiapas nos daban la madera sin cepillado, totalmente en bruto, sólo cortada por la sierra, teníamos que cepillarla y crear los tablones a mano para obtener el tamaño que fuese necesario y así poder trabajar armando unos anaqueles y gavetas. Al principio quería desistir pero necesitaba mandar dinero a casa, así que me quedé a trabajar, ahí adquirí más experiencia", dijo. Actualmente Felipe es padre de cinco jóvenes, lleva 30 años viviendo en Cancún en una casa para la que construyó muebles y escaleras y aquello que le facilite el manejo de algunas cosas como su propia base para el garrafón de agua, pero de madera. El precio de un trabajo varía dependiendo la calidad de la madera (pino, caoba, cedro, etcétera) hasta el tamaño y acabados que necesite, lo más caro que ha creado Rivera Torres es una tienda completa por la cual cobró 30 mil pesos hace unos años. El ingreso mínimo de un carpintero actualmente es de 350 pesos diarios, siempre y cuando haya demanda de sus servicios. "Antes las personas apreciaban el trabajo del carpintero y pagaban porque sabían que es un gran esfuerzo, ahora se espantan y creen que todo se hace como prefabricado", concluyó.
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