La semana pasada se llevó a cabo una prueba en donde un misil disparó una ráfaga de microondas potentes hacia un edificio, paralizando con éxito los sistemas electrónicos y computadoras, e incluso las cámaras de televisión
Dicha prueba se ejecutó en un campo de ensayo situado cerca de la base aérea Hill Air Force Base, en el desierto de Western Utah, en donde siete objetivos fueron bloqueados en total durante el ensayo, que se prolongó durante una hora y no causó ningún daño colateral. Este tipo de armas parece adquirir cada vez más relevancia para varias potencias militares que puedan desactivar la infraestructura de enemigos sin recurrir a armas destructivas como explosivos.
Se asegura que esta tecnología marca una nueva era en la guerra moderna, pues en un futuro esta puede ser utilizada para desactivar los sistemas electrónicos y los datos de un enemigo, incluso antes de que lleguen las primeras tropas o aviones.