La última que vio a su hijo fue en 2006 cuando le avisó que se volvería a ir a Estados Unidos PDF Print E-mail

20/octubre/2012

La última que vez que la hondureña Olga Marina Hernández vio a su hijo fue en el 2006 cuando le avisó que se volvería a ir a Estados Unidos. Recibió una llamada de él para informarle que ya estaba en Nuevo Laredo y necesitaba dinero para cruzar. De ahí ya no supo más.

La desesperación la impulsó a integrarse en el 2011 a la Caravana de Madres Centroamericanas en Busca de sus Hijos Desaparecidos en Tránsito por México, este año con el lema "Liberando la esperanza".

Ayer, a bordo de dos autobuses, las 37 mamás que integran el grupo arribaron a Escobedo, Nuevo León, a la Iglesia Cristo Vive donde fue el encuentro de Olga con su hijo Gabriel Salmerón, de 31 años.

Con lágrimas en los ojos, las otras mujeres de la caravana vieron ese abrazo con la esperanza de que un día serán ellas las que abracen a sus hijos.

Son hondureñas, salvadoreñas, nicaragüenses y guatemaltecas. Abandonaron su vida y ahora llevan colgando la foto de su hijo o hija en el cuello.

"Pensaba que lo habían matado porque un coyote me engañó, me habló para pedirme dinero y le envíe dos mil dólares y ya no supe nada de él", expresó Olga, de 52 años.

Gabriel partió a Estados Unidos a los 16 años en busca del sueño americano y desde el 2006 está en México porque no pudo volver a cruzar.

Relató que no puede recordar bien las fechas, pero aquí se inició en el consumo de drogas y el robo hasta que hace tres años se internó en el centro de rehabilitación de la Iglesia cristiana Cristo Vive.

Se enteró que su madre lo buscaba en la caravana por una amiga.

"Hace seis años empecé en las drogas, aquí en México, y mi familia ya no supo nada de mí. Y hace tres años entré a la iglesia y ellos me ayudaron a seguir por el camino bueno", dijo Salmerón, para quien volver a ver a su made es un premio por el cambio que  ha tenido.

Esperanza

Con este caso, la esperanza revivió para la salvadoreña Mercedes Moreno, quien hace 21 años tuvo el último contacto telefónico con su hijo José Leonías Moreno.

Lo último que Leonías le dijo fue que el "coyote" lo había dejado en el Distrito Federal y desde entonces no ha sabido nada más de él.

"Debe de tener 45 años, he dejado todo para buscarlo", comentó la mujer, quien cargaba la última foto que le tomó a su hijo en 1988.

"Los coyotes hacen una tragedia con los migrantes al subirlos a la 'bestia', es un negocio que ha dejado muchísimo dinero y nadie lo ha parado".

Jorge Luis Cardono Valdez, arquitecto nicaragüense, intentó por segunda ocasión cruzar a Estados Unidos hace 6 años 5 meses, y desde ese entonces su mamá no sabe de él.

"Pienso que lo tienen preso en Estados Unidos, no he parado de buscarlo", dijo su mamá Ana María Valdivia Moreno, quien con lágrimas en los ojos aseguró no perder la fe de que su hijo, de 39 años, esté con vida.

La caravana partió ayer mismo a Saltillo para seguir con la ruta por 14 estados de México. El grupo  inició su éxodo el pasado fin de semana e ingresó el lunes al País.

Recorrerá una ruta de más de 4 mil kilómetros por 14 de los estados mexicanos y concluirá el 3 de noviembre.

La caravana ha recorrido las zonas más peligrosas para los migrantes en su paso por México.

El grupo pasó por el poblado de San Fernando, donde en agosto de 2010 aparecieron muertos 72 migrantes de cinco países, asesinados según las autoridades por el cartel de Los Zetas, que los había secuestrado para exigir rescate a sus familiares en Estados Unidos o presionarlos para que se sumaran a sus filas.


AddThis
 

Add comment


Security code
Refresh

Banner