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23/septiembre/2012
Lo que comemos cada día se refleje directamente en el aspecto de la piel.
Un estudio publicado recientemente en la revista Journal of Lipids revela que si consumimos ácido eicosapentaenoico (EPA), presente en pescados como el salmón o las sardinas, nuestra piel se mantiene más lisa porque almacena más colágeno, la proteína estructural más importante de la dermis y la epidermis.
Si, además, lo acompañamos con una taza de té blanco podemos retrasar la formación de arrugas y reducir el riesgo de padecer artritis reumatoide, tal y como demostró una reciente investigación de la Universidad de Kingston (Reino Unido). Esto se debe a que el té blanco bloquea ciertas enzimas que rompen la elastina y el colágeno que mantiene la piel tersa.
Por su parte, las fresas contienen ácido elágico en cantidades suficientes para ayudarnos a mantener hidratada la piel.
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