|
10/septiembre/2012
La periodista y psicóloga Patricia Collyer en su libro “Amores inconfesables: la infidelidad desde Eva a Internet” repasa casos históricos y dramáticos que han desatado los engaños amorosos y cómo la cultura popular enfrenta el tema con ingenio, asumiendo que es parte de la naturaleza humana.
“No es posible establecer una ‘psicología de la infidelidad’”, que la explique de manera universal. Solo se puede ver caso por caso, más o menos, por qué alguien fue desleal a la confianza de su pareja y además, en algunas ocasiones, mantuvo en secreto un romance paralelo, explica la autora.
“En Chile, los infieles se podrían agrupar en una amplia tipología”, dice Collyer, consciente de que es difícil encasillar a las personas en un par de características. Es por esto que elaboró una larga lista de posibles infieles, diferenciándolos principalmente entre aquellos que son “infieles-infieles” -que por alevosía son desleales permanentemente-, y los “infieles-fieles”, aquellos que son “víctimas” de las tentaciones, pero no tienen predisposición constante al engaño.
Aquí la clasificación de Collyer:
-El platillero chino: No se enamora y busca relaciones cortas, hasta que decide extender algunas cuantas y se convierte en el circense oriental que ve a cada mujer como un platillo que debe ir tocando de vez en cuando para que sigan dando vueltas, no se caigan, y no se le arruine el show.
-El adictivo calculador: No puede evitar ese gusto por la adrenalina que le provoca la infidelidad, así que se lanza a aventuras con las que corre el riesgo de ser descubierto, pero lo hace con tal cálculo que pasa inadvertido.
-El que va de víctima por la vida: Es un tipo de persona, mujer u hombre, que se siente tan culpable de ser infiel, que no encuentra más remedio que confesarlo. Eso sí, siempre justificará sus engaños con una historia terrible de su niñez, la que prácticamente le obligó a actuar así.
-El infiel ocasional: Es “aquel que comete infidelidad solo cuando decide, en forma voluntaria, responder a estímulos puntuales de tentación”.
-El oportunista: No anda buscando “la maldad”, pero si se encuentra con ella frente a frente, la toma. Cree que “la ocasión hace al ladrón”, así que, como comenta Collyer, suele ser muy común de ver en congresos, seminarios o cualquier actividad que le obligó dejar por un tiempo el hogar y encontrarse lejos, libre y con damiselas o mozos que le prometan una tierna “canita al aire”.
-El asignatura pendiente: Es el individuo que por los azares de la vida se encuentra con esa persona de su pasado (escolar, universitario, laboral, vecinal) que siempre le gustó y con la/el que nunca pudo concretar nada. Cree fervientemente que “es ahora o nunca”.
La autora también incluyó otra clasificación, que se refiere a cuán discretos o directamente sinceros pueden llegar a ser los infieles con sus amoríos.
|